La idea central de esta web es mostrar como la madre puede modificar, imprimir, cambiar, crear...el carácter y la personalidad de su futuro bebé, por medio de sus deseos, emociones, vivencias, pensamientos...durante el embarazo. Podemos decir que todo esto se convierte en el alimento diario de un feto, podemos decir que "Se Alimenta de Ti".
Para que tu hij@ sea VIOLENT@ no hace falta que seas agresiva o viva en un ambiente agresivo. Un hogar que amparada en una filosofía (religión, éxitos, competencia...) no acepta o no respeta a la persona tal como es, es pura agresividad, es la VIOLENCIA PASIVA.
Los padres del Hijo Asesino creyeron que hacían lo correcto, creyeron que actuaban con amor a su hijo y que solo buscaban lo mejor para el. Repito: OJO cuando ese supuesto amor y ese buscar lo mejor para tu hij@ te lleva a no aceptar y no respetar a tu hij@ tal cual es, no es amor, ES VIOLENCIA.
Cuando hablamos de violencia automáticamente nuestra mente se va a actitudes que indica actividad, movimiento…pero si unimos la palabra que indica acción con la palabra PASIVA que indica todo lo contrario ¿hay alguna contradicción? No, puede existir la violencia y la pasividad y se da cuando la persona lo interioriza, lo tapa o lo esconde que sin darse cuenta se va al otro extremo convirtiéndose en buena y amante de la paz aparente.
Vamos a profundizar un poco más o a conocer la dinámica de la VIOLENCIA PASIVA. Lo que a continuación escribo se basa en una conversación con Carmen Reyes sobre este tema. Empezamos con una pregunta ¿por qué de padres modélicos y ejemplos de la sociedad, que odian las guerras, no les gustan las discusiones… surgen hijos violentos? De alguna manera el hijo le plantea o le enfrenta con eso mismo que rechazan: “LA VIOLENCIA”.
-Si quieres podemos contar una historia de una señora que tiene un niño de 5 años y ella jamás ha sido violenta con su hijo, pero su hijo es muy agresivo y muy intolerante y le cuesta ponerle disciplina. Ella llorando me dice: ¿Por qué yo no puedo? ¿Por qué me sale algo de mí que no me gusta, si yo no he vivido eso? Para comprender esta historia y las de muchos padres y futuros padres hay que conocer su historia pasada ¿por qué su hijo le conecta con su violencia si ella reconoce que no es violenta? Los padres de la madre fueron muy católicos, creyentes, muy tranquilos…le dieron lo mejor a su hija. Yo quiero aclarar que no hay culpables, ni por parte de nuestros padres, ni de nosotros como padre. Siempre hacemos lo que en ese momento consideramos como lo mejor para nuestros hijos. Pero qué ocurre cuando uno no es violento y sin embargo vivimos situaciones de violencia con nuestros hijos. Empezamos a descifrar la dinámica de la VIOLENCIA PASIVA. En el caso de la señora empieza con un miedo a LA VIOLENCIA, hay una parte de ella que es violenta pero esta muy escondido en su interior. A medida que hablábamos iba descubriendo que aunque sus padres fueron buenos y le dieron lo que ellos consideraron lo mejor, sin embargo hubo represión, basada en las ideas religiosas y la tradición. En este ambiente destacamos los siguientes puntos:
Esta señora creó una rebeldía interna que a medida que iba creciendo se transformaba en violencia. Pero frente a unos padres tan bueno, no podía expresar sus sentimientos lo que le llevó a interiorizarlo, y esto a la vez le lleva al otro extremo de LA VIOLENCIA PASIVA: ser sumisa, complaciente…iba creciendo sin ser capaz de tomar decisiones, se hizo una mujer “aguantadora”; sin darse cuenta iba durmiendo su realidad interna, su VIOLENCIA se escondía cada vez más y más, tanto que no sabía que existía. Por eso se llama PASIVA, porque actúa desde el interior y muy sutilmente. En un embarazo, el bebé capta esta violencia dormida y la puede heredar dando como resultado un hijo violento con unos padres muy buenos y pacifistas.
En varias ocasiones he sido testigo de cómo futuras madres expresan su rabia de forma muy violenta a nivel verbal, expresiones muy fuertes, insultantes, mal sonantes salen de su interior debido a pequeñas frustraciones o conflictos del día a día. Ante este ejemplo me pregunto ¿cómo es tu diálogo interno ante los conflictos? ¿Quieres asesinar a alguien? ¿Qué le harías a esa persona que te saca tu parte violenta? Si constantemente estás hablando internamente en términos agresivos, de lucha, recreando imágenes de torturas o de lo que harías a tal persona…tu hijo se está alimentando de esa violencia interior. A lo mejor vives en una familia o sociedad donde no puedes expresar tu rabia, y te muestras sonriente, les conocen como una familia tranquila, pacifista, incluso religiosa…pero si tu diálogo interior es de violencia, en tu hijo habrá violencia. Recuerda: "tu hijo se está alimentando de tus emociones."
A ti que quieres ser madre, padre. Elementos a tener en cuenta porque son las bases para formar hijos VIOLENTOS:
Si en tu hogar hay alguno de estos elementos, es posible que te conviertas en un padre o madre que ejerza la VIOLENCIA PASIVA. Repito, Hay VIOLENCIA dentro de esa persona que se considera pasiva y que huye de la VIOLENCIA. Y esa VIOLENCIA que tiene, no es hacia los demás, sino, hacia si mismo. Por permitir muchas cosas, por no saber decir que no, por estar viviendo complaciendo a los demás, esperando que le retribuyan su esfuerzo, a que le tengan en cuenta…como no recibe lo que desea y espera…esa madre pasiva y tranquila, ese padre bueno, resulta que no es pasivo ni tranquilo, tiene VIOLENCIA INTERIOR o miedo a SU PROPIA VIOLENCIA. ¿Qué ocurre con los hijos de estos padres? El niño de 5 años percibe la violencia de su madre, sin embargo ella se comporta pasivamente, hasta que un día estalla y le sale la VIOLENCIA hacia su hijo, le dijo palabras que en su vida nunca había dicho ¿a quién le dirigía esas palabras? ¿al niño? NO, las palabras iban dirigidas a sus padres que la reprimieron, que no la dejaron ser, que tenia que amoldarse a uno patrones tradicionales y religiosos. ¿y que tiene que ver lo que vive con su hijo y la educación recibida?
Cuando la madre desea (durante el embarazo) que su hijo sea lo que ella no fue o no le dejaron ser: un niño libre, que se exprese como es…”. El hijo, cuando empieza ser lo que la madre deseó, surge en la madre el papel que ella aprendió o empieza a realizar el mismo rol de sus padres (el rol represor), aquí entra el conflicto entre madre-hijo. El niño quiere ser niño: travieso, desobedientes, libre… la madre ve un peligro si deja que su hijo sea como el quiere ser, como no sabe educar, repite lo aprendido, esta relación con su hijo le lleva a tener contacto por primera vez con su VIOLENCIA ESCONDIDA. Se siente rabiosa porque se ve actuando como sus padres, con represión. En el fondo se ve que no acepta a su hijo como es: “fruto de su propia idea y deseo”. Hay que aclarar que los límites son muy necesarios apara una buena educación. Si quieren tener un hijo violento con toda seguridad: déjenlo que crezca sin límites, sin orden, sin guía. Los límites son tan necesarios como el amor. Los límites han de ser claros, firmes y afectuosos o amorosos, y siempre con seguridad y confianza en uno mismo como padres.
El primer paso hacia LA VIOLENCIA es una rebeldía, y si existe rebeldía es porque la persona no puede expresarse tal cual es.
LA SOBREPROTECCION como elemento a tener en cuenta en la VIOLENCIA PASIVA.
La sobreprotección hace que el niño crezca como una persona que no sabe afrontar la vida, no tiene seguridad en si mismo, tiene mucho miedo a vivir la vida Y a tomar decisiones. Un niño con unos padres tan bueno, que le dieron todo lo que quería…cómo no va a querer a sus padres, cómo va ir en contra de sus padres, el solo hecho de pensarlo le produce pavor, esa VIOLENCIA PASIVA la revierte a si mismo o la proyecta hacia fuera eligiendo personas (pareja, amigos, hijos) que le conecte con eso que esconde. Como la historia de nuestra amiga. La sobreprotección no responde a un amor verdadero, sino a un miedo enraizado de los padres, a la inseguridad de los adultos. Es bueno cuidar de los hijos, es bueno suplirles sus necesidades, es bueno dar cariño…pero cuando esto asfixia la libre manifestación de un niño, se convierte en otra cosa, no en amor. Y todo lo que no es amor crea violencia.
Los siguientes enlaces amplían más el tema.
"Hay mucha libertad, pero para que pueda ser bien ejercida hay que saber hasta dónde llega. No es buen método educativo dejar a los niños hacer lo que quieren, porque se pierden, no toleran las frustraciones de la vida y les cuesta asumir que no siempre pueden ganar y que hay reglas de comportamiento que deben seguir".